Para muchas personas la construcción de puentes es siempre algo positivo. Y efectivamente los puentes facilitan la comunicación y la fluidez entre las orillas del río, permitiendo una permeabilidad en la ciudad.

Sin embargo los puentes tienen costes y no sólo económicos. Los costes económicos se pueden resarcir pero los costes ambientales, urbanísticos y patrimoniales puede que no se recuperen nunca.

Por eso no nos oponemos por sistema a la construcción de un puente.

Pedimos que se tenga en cuenta los perjuicios que originaría y, que se evalúen adecuadamente las ventajas, antes de dar pasos que serían irreversibles.

¿Que razones justificarían la construcción de este puente?

* Es una vía de comunicación necesaria para Valladolid

Pero esto es muy discutible ya que en las proximidades existen otros dos puentes de gran tamaño (el del Cabildo y el de la Condesa Eylo, de reciente construcción) que junto con el puente Mayor absorven de manera suficiente el tráfico de esa parte de la ciudad.

Además el nuevo puente conduciría a los coches al centro de la Rondilla, en una zona que no ofrece una salida clara ni fácil al resto de la ciudad y que además correría el riesgo de verse colapsada por el aumento de tráfico (confluirían cuatro calles de doble dirección en una plaza de reducidas dimensiones)

* Aparece en el Plan General Urbano de Valladolid

Efectivamente la comunicación entre el barrio de la Victoria y el resto de la ciudad era algo que se quería solucionar el viejo Plan de Ordenación Urbana de Valladolid. Por eso se proyectó el puente de la calle de la Rábida.

Sin embargo finalmente se decidió realizar el puente de la Condesa Eylo por la calle Tirso de Molina a la altura del seminario Mayor (que nunca figuró en el Plan general), con el fin de atender esa necesidad. Hay que decir que la asociación de vecinos del Barrio de la Victoria y de Puente Jardín no ven necesario realizar un segundo puente por la calle de la Rábida. Pese a ello el nuevo Plan General de Ordenación Urbana recoge este viejo proyecto ¿por qué?
Resulta cuanto menos dudoso que el puente de Doña Eylo cumpla la función para la que fue creado de una manera suficiente, ya que no se ha hecho una adecuación de los accesos al mismo desde la carretera de Burgos ni se ha buscado la manera de facilitar la salida al resto de la ciudad desde, pese a que en este caso existen más posibilidades. ¿Son estas insuficiencias las que se quieren remediar mediante la construcción de nuevo puente que se encontraría con las mismas o peores dificultades?

* Se intenta dar salida a una nuevo zona de expansión de Valladolid

Este parece ser el principal motivo. Por lo visto están proyectados dos grandes áreas de expansión urbanísticas al otro lado del río cuyo tráfico podría provocar el colapso de las vías actualmente existentes.
Sin embargo este hecho difícilmente podría remediarse con la creación de un puente de capacidad bastante limitada, ya que sería de doble dirección con únicamente dos carriles, aparte de los problemas de comunicación antes señalados.

Pero lo que realmente habría que preguntarse es qué sentido tiene seguir manteniendo un proyecto expansivo de la ciudad cuando las últimas arabizaciones construidas encuentran serias dificultadas para venderse.

¿No hay que replantearse el modelo de ciudad que queremos? ¿No vale más la pena hacer una ciudad acogedora para los ciudadanos en lugar de supeditarla a proyectos de dudosa realización y de más dudosa necesidad?

* Se facilita el contacto entre ambas orillas

Esta podría ser una buena razón. Pero la construcción de un puente no es la única manera de conseguirlo. El Plan Especial de las Riberas del Pisuerga, establece la necesidades de crear vías de acceso entre orillas cuando la distancias entre puentes sea considerable, pero señala que tales vías pueden consistir en puentes o en PASARELAS PEATONALES.
De hecho existe el proyecto de construir una pasarela en la zona comprendida entre el puente de Arturo Eyries y el puente de la Hispanidad
¿por qué aquí no? ¿hay menos motivos para realizar aquí una pasarela peatonal?
Por el contrario, pensamos que las razones a favor son mucho más poderosas. Aparte de permitir el tránsito de peatones y bicicletas a una parte y otra del río habría que mencionar las siguiente:
· Permitiría completar un circuito por las dos márgenes, uniendo el parque ribera de Castilla con los paseos de la otra parte del río hasta el puente de la Condesa Eylo .

· Permitiría a los paseante apreciar toda esta zona de ribera, que es menos frecuentada, con la mínima alteración de la misma.
* Una pasarela peatonal no está tan condicionada a la existencia de una vía de tráfico que conecte con ella, con lo cual hay un mayor margen para escoger la ubicación más adecuada.
En definitiva una pasarela peatonal permitiría complementar la comunicación entre orillas con la conservación del entorno aparte de otras ventajas suplementarias.
Creemos que esa es la mejor opción, y así ha sido propuesto en numerosas ocasiones al Ayuntamiento de Valladolid por parte de la Asociación Familiar
* Crea puestos de trabajo
Esta es una razón que en la actual situación de crisis parece tener cierto peso, pero en realidad es una falacia. ¿Acaso están cubiertos todos los proyectos y todas las necesidades de la ciudad?
Mencionemos todos los proyectos que figuran en el Plan de las Riberas del Pisuerga. Mencionemos todas las necesidades de guarderías, centros de día, aparcamientos (especialmente en la Rondilla) etc.
¿Acaso no hay donde invertir los tres millones de euros que costará la realización del Puente en obras necesarias o beneficiosas para la ciudad y que creen puestos de trabajo?
Es más, ante una obra tan costosa ¿no debemos preguntarnos si es realmente necesaria? ¿no deberíamos plantearnos qué tipo de cosas podrían resolverse en nuestra ciudad con ese dinero?
* Es una decisión del Ayuntamiento.
El ayuntamiento tiene derecho a decidir en qué se gasta el dinero de que dispone, siempre que lo haga por lo cauces reglamentarios, ya que ha sido elegido democráticamente
Pero lo ciudadanos tenemos también derecho a oponernos a una decisión que consideramos perjudicial, siempre que se haga de una manera cívica, precisamente porque estamos en una democracia.
Eso lo estamos viendo todos los días. Las decisiones de nuestros gobernantes, sea a nivel municipal, autonómico o nacional, son contestadas de continuo, no sólo por la oposición política, sino por particulares, por instituciones o por sectores de población. En algunos casos se ha llegado a proponer la objeción de conciencia e incluso la desobediencia civil.
Cada cual podrá decidir con quién está más de acuerdo, si con la actuación de los gobernantes o con los que se oponen a ellas, pero lo cierto es que la vida cívica no se acaba con las elecciones cada cuatro años ni se da a los gobernantes un cheque en blanco durante ese periodo.
Nosotros hemos expuesto las razones en contra de la realización el nuevo puente. Habrá quienes no estén de acuerdo con ellas. Están en su derecho.
A ellos también les invitamos a dar su opinión en este blog.

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